La humanidad ha creado videojuegos sobre guerras, mafias, imperios galácticos, demonios ancestrales y dragones gigantes… y luego llegó alguien a una reunión y dijo: “¿Y si hacemos un juego sobre una rebanada de pan intentando tostarse?”. Lo preocupante no es que la idea saliera adelante. Lo preocupante es que aunque sea por un rato, parece surtir efecto en nuestras cabezas… Más o menos. Porque I Am Bread convierte algo tan ridículo como arrastrar una triste tostada por una cocina mugrienta en una experiencia entre el sufrimiento absoluto, el humor absurdo y el caos físico más maravilloso imaginable.










