Dave Made a Maze

Dave Made a Maze

Portada Dave Made a Maze

Año: 2017

Director: Bill Watterson

Guión: Steven Sears y Bill Watterson

Producción: John Charles Meyer y John Chuldenko

Reparto:
– Meera Rohit Kumbhani como Annie
– Nick Thune como Dave
– Adam Busch como Gordon
– James Urbaniak como Harry
– John Hennigan como The Minotaur
– Frank Caeti como Boom Operator
– Scott Narver como Cameraman
– Stephanie Allynne como Brynn
– Kirsten Vangsness como Jane
– Scott Krinsky como Leonard
– Tim Nordwind como Greg
– Rick Overton como Hobo
– Drew Knigga como Flemish Tourist
– Kamilla Alnes como Flemish Tourist

País: EEUU

Género: Fantasía, aventura, comedia, terror

Duración: 80 minutos aprox

Nivel de Bizarrismo:
💥​​💥💥​💥 ​Caos absoluto

Imagen 1

Sinopsis

Dave es un artista treintañero con talento e imaginación, pero también con una desesperante incapacidad para terminar aquello que empieza. Mientras su novia Annie está fuera durante el fin de semana, decide dedicar su tiempo a un nuevo proyecto y comienza a levantar una pequeña fortaleza de cartón en el salón de su casa.

Cuando Annie regresa, descubre que Dave se ha quedado atrapado dentro. Lo que desde el exterior parece una construcción relativamente pequeña esconde en realidad un gigantesco laberinto que crece y se transforma en su interior, lleno de habitaciones imposibles, trampas mortales y extrañas criaturas de papel y cartón.

Annie reúne a varios amigos y todos se adentran en la construcción para encontrar a Dave y sacarlo de allí. Pero cuanto más avanzan, más evidente resulta que aquello no es simplemente un laberinto construido por un hombre con demasiado tiempo libre. Encontrar el camino de vuelta será una aventura cada vez más peligrosa y surrealista, especialmente cuando descubren que el laberinto parece tener sus propias reglas y que algo más habita en sus profundidades.

Análisis

Un laberinto construido con imaginación

Lo primero que hace especial a Dave Made a Maze es que su mayor extravagancia no funciona como simple decoración. El laberinto de cartón es el corazón de la película, tanto en sentido literal como narrativo, porque todo lo que sucede dentro de él está relacionado con Dave y con aquello que lleva años intentando hacer con su vida. Bill Watterson parte de una idea visualmente ridícula —un adulto atrapado en una fortaleza de cartón construida en su propio salón— y consigue convertirla en el escenario de una aventura que, durante buena parte de su metraje, parece no tener ninguna intención de avisarnos de cuál será la siguiente barbaridad.

Ahí está probablemente el mayor triunfo de la película. El cartón no pretende imitar perfectamente un mundo real ni esconder su naturaleza artesanal. Al contrario, Dave Made a Maze quiere que veamos las costuras, las texturas, las formas imposibles y ese aspecto de manualidad gigantesca. La película entiende que la imaginación infantil funciona precisamente así: Cogemos cuatro cajas, una sábana y cualquier objeto que encontremos por casa y decidimos que ahora estamos dentro de un castillo, una nave espacial o un templo maldito. Watterson lleva ese mecanismo hasta sus últimas consecuencias y construye un universo que parece salido de la habitación de alguien con demasiado tiempo libre y una imaginación peligrosamente descontrolada.

Además, la película demuestra bastante confianza en el espectador. No necesita detenerse continuamente para explicar por qué el espacio funciona de esa manera. El laberinto es más grande por dentro porque lo es, punto. Sus habitaciones aparecen, se transforman y esconden nuevas reglas sin que nadie tenga que sacar una pizarra para explicarnos la física del asunto. Esa libertad es fundamental para que la aventura conserve su capacidad de sorpresa.

Dave está perdido mucho antes de entrar en el laberinto

La metáfora central resulta bastante evidente, pero también es suficientemente sólida como para sostener la película. Dave no está perdido porque haya entrado en un laberinto; entra en él porque, en cierto modo, ya llevaba tiempo perdido.

Es un personaje creativo, inteligente y lleno de ideas, pero incapaz de convertirlas en proyectos terminados. El problema no es que carezca de talento, sino que vive atrapado en el proceso de empezar cosas y no llegar a terminarlas. Cada nueva idea puede proporcionarle la ilusión de que esta vez sí conseguirá hacer algo importante, mientras que terminar una obra implica enfrentarse a la posibilidad de descubrir que quizá no era tan buena como imaginaba. El laberinto se convierte así en una extensión física de esa personalidad: Cuanto más construye, más grande se hace el problema.

La ironía es especialmente interesante porque Dave consigue precisamente aquello que llevaba tanto tiempo intentando conseguir: terminar una creación. El problema es que ha construido algo que amenaza con tragárselo a él y a todas las personas que intentan ayudarlo. Su gran obra se convierte en una prisión, y cuanto más empeñado está en completarla, menos capaz parece de comprender que quizá debería dejarla atrás.

La película plantea de esta manera una cuestión bastante reconocible sobre la creatividad y la madurez. Se nos plantea hasta qué punto perseguir nuestras propias obsesiones puede convertirse en una forma de evitar enfrentarnos a la vida real. Dave necesita demostrar que puede terminar algo, pero esa necesidad termina siendo más importante que las personas que tiene delante. Su creación deja de ser una herramienta para convertirse en el centro de su existencia.

Annie y el problema de querer salvar a alguien

La relación entre Dave y Annie aporta otra dimensión al conflicto. Annie no representa simplemente a la novia que viene a rescatar al protagonista de turno, sino que es quien lleva tiempo intentando que Dave salga de ese estado de bloqueo en el que vive. Ella lo conoce, confía en él y entiende su capacidad, pero también está empezando a cansarse de esperar a que algún día todo aquello se traduzca en algo concreto.

Eso evita que el conflicto sea únicamente interno. El laberinto también pone a prueba una relación que ya venía arrastrando problemas antes de que apareciesen los pasillos imposibles. Annie entra para rescatar a Dave, pero también termina enfrentándose a la pregunta de cuánto puede ayudar una persona a otra cuando esa otra persona no quiere abandonar aquello que la está destruyendo.

La película, por suerte, no convierte esta idea en un discurso sentimental interminable. La desarrolla principalmente a través de la aventura y del comportamiento de los personajes, aunque sí es cierto que hacia el tramo final se nota una voluntad más evidente de cerrar la metáfora emocional. Y ahí es donde Dave Made a Maze empieza a perder parte de la frescura que había demostrado al principio.

Cuando las ideas empiezan a agotarse

La película tiene un problema bastante evidente: su primer tramo es mejor que el último. Mientras el descubrimiento del laberinto consiste en atravesar una sucesión de espacios que parecen concebidos por alguien que acaba de descubrir que puede hacer cualquier cosa con cartón, la película mantiene una capacidad de sorpresa extraordinaria. Cada nueva habitación puede esconder una idea visual diferente y el espectador está dispuesto a seguir avanzando simplemente para descubrir qué demonios habrá detrás de la siguiente esquina.

Pero mantener esa sensación durante todo el metraje es complicado. El laberinto funciona inicialmente como una fuente prácticamente inagotable de posibilidades, pero cuando la historia necesita avanzar hacia una resolución concreta, la película empieza a apoyarse más en la metáfora y menos en la pura imaginación. El ritmo se resiente y algunas situaciones se prolongan más de lo necesario.

También aparece cierta sensación de repetición alrededor de la amenaza principal y de la propia estructura de la aventura. La película ha establecido unas reglas tan atractivas que uno espera que cada nueva etapa suponga una evolución, y no siempre ocurre. En determinados momentos da la impresión de que Watterson tiene más ideas para construir el mundo que para hacer avanzar la historia que ocurre dentro de él.

Eso explica también que algunos personajes secundarios funcionen mejor como piezas dentro del mecanismo cómico que como personajes verdaderamente desarrollados. Gordon, Harry, Brynn, Greg y el resto del grupo tienen personalidades reconocibles y contribuyen a crear el tono, pero la película no dispone de suficiente tiempo para profundizar demasiado en ellos. No es necesariamente un problema grave para una aventura de ochenta minutos, pero sí limita el impacto emocional de determinadas situaciones.

Comedia, gore y absurdo bien encajados

Una de las decisiones más divertidas de Dave Made a Maze es la manera en que combina el humor con situaciones que, planteadas de una forma convencional, serían bastante desagradables. El laberinto es peligroso y las consecuencias de equivocarse pueden ser mortales, pero la estética artesanal modifica completamente la percepción de esas escenas.

El resultado está muy cerca de ese territorio en el que el espectador puede contemplar una situación grotesca sin que la película necesite convertirla en terror puro. El cartón, el papel y las construcciones deliberadamente artificiales funcionan como una especie de filtro cómico que permite jugar con el gore sin romper el tono de aventura fantástica.

Ese equilibrio no siempre funciona con idéntica precisión. Hay momentos en los que el humor parece depender demasiado de la rareza de la situación y no tanto de una construcción cómica especialmente brillante. Pero cuando ambas cosas coinciden, la película encuentra un tono muy suyo. Lo suficientemente macabro para resultar divertido y suficientemente absurdo para que nunca nos tomemos demasiado en serio lo que estamos viendo.

El espíritu de una película hecha jugando

La comparación con cierto cine fantástico de los ochenta tiene sentido, pero no porque Dave Made a Maze intente reproducir exactamente aquella estética. Lo que recupera es algo más importante, la sensación de que una película puede convertir la imaginación en una parte activa de su mundo.

Aquí no existe una obsesión por demostrar cuánto dinero se ha gastado en construir el espectáculo. Al contrario, el espectáculo consiste precisamente en demostrar hasta dónde puede llegar un equipo cuando decide exprimir una idea visual aparentemente sencilla. En ese sentido, la película tiene algo profundamente artesanal y juguetón que encaja especialmente bien con su historia.

También recuerda a ese tipo de cine independiente que encuentra una identidad propia porque no puede competir en escala con Hollywood y decide competir en imaginación. Eso no convierte automáticamente a Dave Made a Maze en una película mejor que las grandes producciones que intenta evocar, pero sí le proporciona algo que muchas de ellas no tienen: Una personalidad visual inmediatamente reconocible.

Y esa personalidad es importante porque el filme no se limita a construir un decorado bonito alrededor de una historia convencional. El propio escenario cuenta quién es Dave. Sus pasillos, habitaciones y obstáculos convierten sus problemas personales en geografía. El personaje no necesita explicar constantemente que está perdido, basta con verlo caminar por aquello que ha construido.

Una película imperfecta que sabe exactamente dónde está su encanto

El principal error sería exigirle a Dave Made a Maze que estuviera a la altura de todas las interpretaciones profundas que se pueden extraer de su premisa. La metáfora funciona, pero no estamos ante un tratado sobre la madurez ni ante una disección especialmente compleja de la frustración artística. La película es mucho más eficaz cuando permite que esas ideas existan debajo de la aventura sin intentar subrayarlas demasiado.

Cuando se concentra en explorar el laberinto, inventar nuevas situaciones y aprovechar su estética artesanal, resulta genuinamente estimulante. Cuando intenta convertirse en una historia emocional más convencional, pierde parte de esa personalidad.

Por eso sus defectos se hacen más visibles precisamente porque sus virtudes son enormes. Es difícil no pensar que aquella sucesión de pasillos, criaturas, trampas y habitaciones podría haber dado todavía más de sí. El comienzo establece unas expectativas altísimas y la película no siempre encuentra la manera de mantenerlas hasta el final.

Aun así, hay algo que permanece cuando terminan los créditos: La sensación de haber visto una película que tenía una idea propia y decidió llevarla hasta sus últimas consecuencias. No necesita ser perfecta para que eso tenga valor. De hecho, quizá parte de su encanto esté precisamente en sus imperfecciones, porque Dave Made a Maze tiene más imaginación que presupuesto, más personalidad que recursos y más ganas de jugar que de demostrar lo importante que es.

Curiosidades

  •  La película fue el debut como director de Bill Watterson, que además participó en el guion junto a Steven Sears.
  • El equipo usó inicialmente cartón reciclado de una fábrica de American Apparel en Los Ángeles, pero se les acabó a las tres semanas y la empresa ya no quiso regalarles más, por lo que tuvieron que ingeniárselas rodando junto a Solar City.
  • El estudio solo tenía el tamaño justo para construir dos habitaciones del laberinto a la vez; mientras grababan en una, preparaban la siguiente.
  • Cada habitación de cartón tenía una vida media de apenas cuatro horas debido al desgaste del rodaje.
  • No se usó sangre digital ni convencional; las muertes y heridas se representaban de forma creativa con hilo de seda rojo y elementos de papel.
  •  El estreno tuvo lugar en el Slamdance Film Festival de 2017, donde la película consiguió el Audience Award a la Mejor Película Narrativa.
  •  La película tuvo una destacada trayectoria por festivales especializados y consiguió numerosos premios durante 2017, incluyendo reconocimientos en Florida, Omaha, Sun Valley, Fantaspoa, Strasbourg, Boston Underground, Shivers y Calgary Underground.
  •  En el Festival de Sitges 2017, donde también se proyectó, recibió el premio New Visions One, una categoría destinada a propuestas especialmente arriesgadas y creativas.
  • La película consiguió además el premio a Mejor Dirección Artística en Fantaspoa, un reconocimiento especialmente apropiado teniendo en cuenta la importancia de su construcción visual.
  • Los responsables de la producción recurrieron a una empresa de cartonaje cercana al estudio para conseguir parte de los materiales utilizados en los decorados, que posteriormente fueron reciclados.
  • El papel de El Minotauro fue interpretado por John Hennigan, conocido en el mundo de la lucha libre profesional como John Morrison.
  • El nombre de Bill Watterson puede llevar a confusión con el creador de Calvin & Hobbes (Vease Bill Watterson, el dibujante). El director de esta película no es el dibujante de la famosa tira cómica, sino otra persona con el mismo nombre. Una curiosa coincidencia.
  • La película fue reconocida también en los Saturn Awards de 2018, donde obtuvo el premio a Mejor lanzamiento en DVD o Blu-ray.
  • Entre los numerosos elementos visuales escondidos en la película pueden encontrarse referencias y guiños a otras obras cinematográficas, incluyendo En Busca del Arca Perdida, Star Wars y Blade Runner. Y si, las tres están protagonizadas por Harrison Ford.
  • El reparto combina intérpretes vinculados a la comedia y la televisión con otros nombres procedentes de ámbitos diferentes, entre ellos Kirsten Vangsness, conocida por interpretar a Penelope Garcia en Mentes Criminales.
  • La película fue concebida con una clara apuesta por los efectos prácticos y la construcción física de sus escenarios, una decisión que terminó convirtiéndose en uno de sus rasgos visuales más reconocibles.
Imagen 2

Dónde verla

Actuamente hay muchas regiones donde es dificil verla en algún servicio de Streaming, además de Apple Tv. Se puede ver también en JustWatch.

🎬 Ver película

Trailer

Conclusión

Dave Made a Maze no consigue convertir toda su magnífica idea en una película redonda, pero tampoco hace falta: cuando el cartón empieza a convertirse en un mundo entero, queda claro que estamos ante una producción con algo que no se puede fabricar con efectos digitales ni con millones de dólares: una imaginación completamente desatada.

Escrito por:

Javi Sardi

TE RECOMENDAMOS TAMBIÉN: