Gekisou! Benza Race Toilet Shooting Star

Gekisou! Benza Race Toilet Shooting Star

Portada Gekisou! Benza Race Toilet Shooting Star

Compañía: Da-Soft

Año: 2019

Género: Carreras arcade / Kart racer / Humor absurdo

Plataformas: Desde 2019 en PC (Steam) / Desde 2023 en Nintendo Switch también

Jugadores: 1–2 jugadores

Idiomas: Japonés (con localización incompleta en varias versiones occidentales)

Nivel de Bizarrismo:
💥💥💥​ Bizarro potente

Imagen 1

Sinopsis

La premisa es tan directa como desconcertante: compites en carreras montado en un inodoro propulsado. No hay intento de disimulo ni metáforas escondidas, el objetivo es ganar carreras mientras utilizas armas absurdas como papel higiénico o habilidades especiales propias de cada personaje.

Antes de cada carrera incluso puedes preparar a tu corredor con una especie de “gestión estomacal”, que influye en el rendimiento durante la competición. A lo largo de distintos circuitos, el jugador recoge onigiris para recargar munición, esquiva obstáculos y lucha por llegar primero en un mundo donde el humor y el caos van completamente de la mano.

Análisis

Cuando el concepto ya te está gritando “esto no es normal”

Gekisou! Benza Race: Toilet Shooting Star arranca con una idea que no necesita presentación ni contexto: carreras de inodoros propulsados con actitud de kart japonés pasado de vueltas. Y lo curioso es que el juego no intenta disimular nada, va directo al grano como si competir en sanitarios fuera la evolución lógica del género.

El problema (o la gracia, según el día) es que esa premisa tan potente se sostiene sobre un terreno bastante irregular. Porque sí, la idea es absurda y llamativa, pero el juego no siempre sabe qué hacer con ella más allá del chiste inicial. Y ahí es donde empieza la verdadera carrera… la de aguantarlo.


Velocidad, caos y una conducción que vive en su propio universo

A nivel de control, el juego se mueve en esa frontera incómoda entre lo intencionadamente arcade y lo “esto va como quiere”. Los vehículos responden con cierta rigidez, los derrapes son más un acto de fe que de precisión, y la sensación general es que conducir un retrete a reacción requiere más paciencia que reflejos.

Las carreras tienen ese aire de caos típico del género kart, con objetos, boosts y momentos de descontrol total, pero aquí todo se siente un poco más áspero. No es tanto que el sistema esté roto como que nunca termina de encontrar fluidez. A ratos funciona como fiesta absurda, y a ratos como prueba de resistencia mental con ruedas.


El humor como motor principal (y casi único)

Donde el juego sí encuentra su identidad es en su obsesión por el humor escatológico y lo absurdo. Desde los ataques con papel higiénico hasta la estética general de los corredores, todo está diseñado para provocar risa fácil, sorpresa o directamente desconcierto.

El problema es que ese chiste es muy potente… pero también muy constante. Cuando todo es exagerado, nada destaca, y el impacto inicial se va diluyendo con el tiempo. Aun así, hay que reconocerle algo: al menos no engaña a nadie. Esto es exactamente lo que promete, sin filtros.


Entre la idea brillante y el desgaste rápido

El mayor conflicto del juego está en su duración emocional. Funciona bien en dosis cortas, como experiencia de “me río cinco minutos y sigo con mi vida”, pero le cuesta sostener interés a medio plazo.

Los circuitos, los modos y la progresión no aportan suficiente variedad para mantener la sorpresa viva. Y en un juego donde el impacto depende tanto del factor sorpresa, eso pesa bastante. Lo que empieza como locura divertida acaba convirtiéndose en rutina de inodoro repetido, y no en el buen sentido.


Un Mario Kart pasado por el filtro del humor extremo

Es imposible no ver la inspiración directa en el modelo clásico de carreras arcade, pero aquí todo está llevado a un extremo casi caricaturesco. Objetos absurdos, personajes exagerados y una estética que no busca elegancia sino impacto inmediato.

Aun así, no llega a convertirse en un rival serio ni en una parodia especialmente profunda. Es más bien un experimento divertido, irregular y consciente de su propio caos. No quiere competir con los grandes, quiere hacerte mirar dos veces la pantalla y reírte un poco antes de apagarla.


Conclusión: el tipo de locura que funciona… a ratos

Gekisou! Benza Race es exactamente lo que parece: una idea tan absurda que funciona por inercia, aunque no siempre por ejecución. Tiene momentos de genialidad en su concepto, pero también tramos donde el encanto se diluye entre controles toscos y repetición.

No es un desastre, pero tampoco una joya oculta. Es más bien ese juego que enseñas a alguien cinco minutos para provocar reacción y luego guardas. Un experimento de carreras donde el verdadero objetivo no es ganar… sino entender qué demonios estás viendo en pantalla.

Curiosidades

  • El juego se vende en eShop y Steam como un producto “serio” dentro de su propio universo, pese a su premisa.
  • La mecánica de combate incluye lanzar papel higiénico como arma principal.
  • Los onigiri funcionan como munición y recurso de carga en plena carrera.
  • Cada personaje puede personalizar su inodoro como si fuera un kart tradicional.
  • En algunas versiones occidentales llegó sin traducción completa, manteniendo menús en japonés.
  • El concepto mezcla carreras arcade con humor escatológico extremo sin intentar disimularlo ni un segundo.
  • Tiene modo repetición de carreras con enfoque caótico, casi más importante que la propia carrera.
Imagen 2

Conclusión

Gekisou! Benza Race Toilet Shooting Star es de esos juegos que no intentan justificarse ni disfrazarse de otra cosa: su propuesta es exactamente lo que ves desde el primer segundo. Un caos de carreras, humor escatológico y decisiones absurdas que no buscan agradar a todo el mundo, sino simplemente existir con total desvergüenza. No es fino, no es sutil, pero desde luego tiene claro lo que quiere ser… aunque eso implique ir montado en un váter a toda velocidad.

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