Yoga Hosers

Yoga Hosers

Portada Yoga Hosers

Año: 2016

Director: Kevin Smith

Guión: Kevin Smith

Producción: Liz Destro, Jordan Monsanto y Jennifer Schwalbach

Reparto:
– Lily-Rose Depp como Colleen Collette
– Harley Quinn Smith como Colleen McKenzie
– Johnny Depp como Guy LaPointe
– Justin Long como Yogi Bayer
– Vanessa Paradis como la profesora Maurice
– Austin Butler como Hunter Calloway
– Tyler Posey como Gordon Greenleaf
– Jennifer Schwalbach como la señora McKenzie
– Ralph Garman como Andronicus Arcane
– Haley Joel Osment como Adrien Arcand
– Génesis Rodríguez como la profesora Wicklund
– Tony Hale como Bob Collette
– Natasha Lyonne como Tabitha
– Adam Brody como Ichabod
– Sasheer Zamata como Principal Invincible
– Harley Morenstein como Toilet Paper Man
– Jason Mewes como Rogue Cop
– Kevin Smith interpretando a los Bratzis
– Cameos de Kevin Conroy y Stan Lee

País: EEUU

Género: Comedia, terror, fantasía, ciencia ficción absurda

Duración: 88 minutos

Nivel de Bizarrismo:
💥​​💥💥​💥 ​Caos absoluto

Imagen 1

Sinopsis

Colleen Collette y Colleen McKenzie tienen quince años, trabajan en un pequeño supermercado canadiense, viven pegadas al móvil y solo piensan en su próxima sesión de yoga y en colarse en la fiesta del chico popular del instituto. Su rutina cambia de golpe cuando una antigua amenaza enterrada bajo su pueblo despierta y comienza a sembrar el caos.

Mientras un extravagante detective llamado Guy LaPointe sigue el rastro de una conspiración imposible, las dos amigas tendrán que convertirse, muy a su pesar, en la última línea de defensa frente a un enemigo que desafía cualquier explicación lógica. Porque sí, a veces el destino de una nación puede depender de dos adolescentes y de su capacidad para mantener el equilibrio… literalmente.

Análisis

La película que solo podía existir en la cabeza de Kevin Smith

Algunos directores, cuando llegan a cierto punto de su carrera, se obsesionan con poder hacer la película definitiva. Kevin Smith decidió hacer otra cosa: La película que probablemente solo le hacía gracia a él, a su familia y a un puñado de amigos; y con eso bastaba. Lo sorprendente es que, de vez en cuando, esa locura también consigue contagiar al espectador.

Después de dejar a medio mundo con cara de «¿qué acabo de ver?» gracias a Tusk, el cineasta de Nueva Jersey no solo decidió continuar aquel universo, sino ampliarlo hasta límites que rozan la autoparodia. Yoga Hosers recoge a aquellas dos dependientas adolescentes que apenas aparecían en la anterior película y las convierte en heroínas improvisadas de una aventura donde el yoga, el terror, la comedia juvenil y las salchichas nazis conviven con absoluta naturalidad.

Sí, has leído bien. Salchichas nazis. Y lo más increíble es que eso ni siquiera es lo más raro de la película.

Kevin Smith jugando con sus propios juguetes

Resulta difícil no ver Yoga Hosers como una especie de reunión familiar convertida en largometraje. Harley Quinn Smith y Lily-Rose Depp, hijas de Kevin Smith y Johnny Depp respectivamente, pasan al primer plano después de su pequeño papel en Tusk, mientras que sus propios padres orbitan alrededor del proyecto como si estuvieran disfrutando de una fiesta privada abierta al público.

Lejos de lo que muchos podrían pensar, las dos protagonistas salen bastante bien paradas. Tienen química, funcionan como pareja cómica y transmiten esa amistad adolescente donde las conversaciones importantes duran diez segundos antes de volver a hablar del móvil, de un chico o de cualquier tontería. Sus personajes son superficiales por diseño, pero no insoportables, y eso tiene bastante mérito teniendo en cuenta el material con el que trabajan.

Da la sensación de que Kevin Smith quiso hacer una especie de relevo generacional de los dependientes de Clerks. Solo que, donde Dante y Randal filosofaban sobre Star Wars mientras evitaban trabajar, las Colleens viven pegadas al teléfono y solo parecen desconectar cuando les toca salvar Canadá.

Cuando la imaginación pisa el acelerador… y se olvida de frenar

Hay una escena en la que uno acepta definitivamente las reglas del juego. No importa cuál sea. Puede ser la aparición de los Bratzis, el detective francés imposible o cualquier diálogo que parezca escrito durante una madrugada especialmente creativa.

En ese momento entiendes que Yoga Hosers no quiere convencerte de nada, sino simplememnte existir.

Ese espíritu despreocupado tiene un encanto innegable. Smith no intenta justificar por qué un ejército de embutidos con ideología nazi amenaza un pueblo canadiense ni por qué todo el mundo parece aceptar semejante situación con relativa calma. La lógica se queda en la puerta y la película funciona casi como un dibujo animado llevado a imagen real.

El problema aparece cuando la acumulación de ideas sustituye al desarrollo de la historia. Muchas escenas parecen sketches independientes unidos por una fina línea argumental, como si el director hubiese preferido rodar cada ocurrencia antes que preguntarse si realmente hacía avanzar la película.

Johnny Depp entiende perfectamente el chiste

Mientras muchos actores intentarían aportar gravedad al conjunto, Johnny Depp hace exactamente lo contrario.

Su Guy LaPointe vuelve desde Tusk convertido prácticamente en el personaje más libre de toda la función. Habla con un acento imposible, exagera cada gesto y parece estar disfrutando mucho más que cualquiera de los presentes. Resulta difícil saber si está interpretando a un detective o improvisando delante de la cámara, pero precisamente ahí reside gran parte de su encanto.

También Justin Long aprovecha cada aparición como Yogi Bayer para aportar algunos de los momentos más simpáticos del metraje, mientras que Haley Joel Osment, Natasha Lyonne, Tony Hale, Vanessa Paradis o Adam Brody aparecen como piezas de un reparto que parece confeccionado con una única norma: «¿Te apetece venir a pasarlo bien?».

Hasta Stan Lee se deja caer por la película, retomando su colaboración con Smith simplemente porque mola y queda gracioso.

El humor más difícil de defender de toda su carrera

Si alguien entra en Yoga Hosers esperando la ironía afilada de Clerks o el sarcasmo de Mallrats, probablemente salga decepcionado antes de llegar a los créditos.

El humor aquí funciona de otra manera. Es infantil a propósito, repetitivo muchas veces y tan consciente de su propia estupidez que deja de buscar la aprobación del espectador. Los chistes sobre Canadá, los juegos de palabras imposibles o los propios Bratzis se repiten hasta la extenuación.

Y, aun así, hay momentos donde todo encaja.

El famoso Hitler canadiense, algunas intervenciones de Guy LaPointe o ciertos comentarios completamente fuera de lugar consiguen arrancar carcajadas precisamente porque llegan cuando uno ya ha bajado cualquier expectativa lógica.

Quizá el mayor defecto del guion es confiar demasiado en que la premisa haga el trabajo sola. Una idea brillante puede sostener una escena. Ochenta y ocho minutos necesitan algo más.

Entre la serie B y una broma interna

Visualmente tampoco pretende competir con nadie.

Los efectos especiales son modestos, el CGI de los Bratzis resulta simpático más que convincente y algunos recursos gráficos recuerdan vagamente a una versión descafeinada de Scott Pilgrim Contra el Mundo. Pero tampoco parece preocuparle demasiado.

Lo curioso es que, en medio de semejante festival de despropósitos, aparece la música de Christopher Drake elevando muchas escenas por encima de lo que muestran las imágenes. La banda sonora juega una liga bastante superior a la del resto de la producción y aporta una épica que casi parece una broma añadida.

Todo transmite la sensación de estar viendo una película hecha con absoluta libertad creativa. Y eso tiene un precio.

Una rareza que explica mejor a Kevin Smith que muchas de sus grandes películas

La crítica fue especialmente dura con ella y no cuesta entender por qué. Se la acusó de ser autocomplaciente, de vivir de chistes privados y de perder el ingenio que convirtió a Kevin Smith en una figura de culto durante los noventa.

Sin embargo, también es una obra tremendamente honesta.

No intenta adaptarse a las modas, ni buscar prestigio, ni contentar al gran público. Da la impresión de que Smith simplemente decidió rodar aquello que le divertía junto a su hija y sus amigos, sin pensar demasiado en las consecuencias.

Quizá por eso genera reacciones tan extremas. Para algunos representa el momento exacto en que el director perdió definitivamente el rumbo. Para otros es la demostración de que todavía existen cineastas capaces de hacer una película sin filtros, aunque el resultado sea un caos absoluto.

Y entre esos dos extremos probablemente se encuentre la verdad: Yoga Hosers es un desastre para unos, una gamberrada entrañable para otros y una de las propuestas más inclasificables que han salido de la mente de Kevin Smith.

Curiosidades

  • Forma parte de la llamada «True North Trilogy» de Kevin Smith, iniciada con Tusk y concebida como una serie de historias independientes ambientadas en una versión delirante de la Canadá más profunda.
  • Las protagonistas son las hijas reales de Kevin Smith y Johnny Depp. Harley Quinn Smith y Lily-Rose Depp ya aparecían brevemente en Tusk, pero aquí pasan a ocupar el centro absoluto de la historia.
  • Johnny Depp recupera su personaje de Guy LaPointe, ampliando uno de los elementos más inesperados y comentados de Tusk. Lo que comenzó como un cameo termina convirtiéndose prácticamente en un coprotagonista.
  • Kevin Smith interpreta personalmente a los Bratzis, las diminutas salchichas nazis vivientes que sirven como principales antagonistas. Sí, el propio director pasó por maquillaje para convertirse en embutido.
  • Stan Lee vuelve a colaborar con Kevin Smith con un cameo, más de veinte años después de su inolvidable aparición en Mallrats, cerrando un curioso círculo entre ambos. Y ya sabemos lo que le gustaba al bueno de Stan hacer cameos en películas, y no solo las de Marvel.
  • La película nació prácticamente mientras Smith terminaba Tusk. El director escribió el proyecto pensando en expandir aquel universo y en crear una aventura específicamente diseñada para su hija y el grupo de jóvenes actores que la rodeaban.
  • Muchos espectadores la consideran una especie de «Clerks adolescente». Las dos Colleens heredan el espíritu de los dependientes aburridos de Dante y Randal, aunque sustituyendo las conversaciones sobre cultura pop por selfies, yoga y jerga juvenil.
  • Los Bratzis mezclan CGI y efectos prácticos de manera deliberadamente cutre, dando como resultado unas criaturas que parecen escapadas de una película de serie Z hecha con presupuesto de mercadillo, algo que terminó convirtiéndose en parte de su peculiar identidad.
  • La recepción fue demoledora. Buena parte de la crítica la señaló como una de las películas más flojas de Kevin Smith, mientras que una minoría de seguidores la reivindica precisamente por su descaro y por la absoluta falta de interés en parecer una obra convencional.
  • Detrás de toda la tontería hay una idea sorprendentemente seria: Smith llegó a describir la invasión de los Bratzis como una metáfora sobre cómo el fascismo nunca desaparece del todo y puede reaparecer bajo las formas más ridículas e inesperadas.
Imagen 2

Dónde verla

Parece que se puede ver en varias plataformas previo pago (Aunque estés suscrito si…). En Amazon Prime Video, en Rakuten, en Apple TV, JustWatch y Youtube

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Trailer

Conclusión

No es la mejor película de Kevin Smith ni de lejos, pero sí una de las que mejor retrata su forma de entender el cine cuando decide olvidarse de cualquier norma. Si consigues entrar en su juego, te espera una hora y media de auténtico delirio. Si no, siempre podrás decir que sobreviviste a una invasión de salchichas nazis.

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